Late. Y con eso basta.
Y donde hay corazón,
enciende.
El cacao es corazón que despierta. Este rapé lleva la fuerza contenida del fruto sagrado, su calor nutritivo y su capacidad de abrir sin herir. Sostiene la emoción, abraza el centro y activa el cuerpo desde la ternura y la tierra. Una medicina para habitarse con conciencia.
De fuerza media, con cuerpo y dirección emocional clara. El cacao aporta cualidades estimulantes, cardiotónicas y antidepresivas suaves, que se integran con la presencia del mapacho y la estructura del tsunu.
Aroma profundo, ligeramente amargo y tostado. Su efecto es envolvente: entra como alimento sutil, y se expande como pulso firme en el pecho. Ideal para abrir espacios de entrega, gratitud y palabra sentida.
Recomendado para ceremonias de canto, danza medicina, expresión emocional, procesos de integración o apertura amorosa. También puede usarse para fortalecer el centro emocional después de limpiezas fuertes, o como medicina de reconexión corporal.
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